miércoles, 13 de noviembre de 2013

Atlas

Carry your world, I'll carry your world

Querida personita inolvidable,

Por completa casualidad llegaste a mi. Y ciegamente, nunca mejor dicho. Yo y mi imaginación jugábamos a construirte un cuerpo, un rostro. Lo único que tenía claro era tu interior. ¿Irónico, no? Normalmente si conoces a una persona lo primero que ves, lo primero en lo que te fijas son los ojos, el pelo o incluso la nariz. Pero en realidad, no lo necesitaba.

Fuiste tu la que dio el primer paso, con una duda. Me alegro de esa D que, lamentablemente, solucionó el problema sin mi ayuda ya que yo pasé un poco de ella. Aún así, su blog me enamoró y lo seguí. La veía a ella y a su amiga, su mejor amiga, con envidia. ¿Pero porque? Yo ya tenía a la mía, mi mentirosa particular.  ¿Y estábamos contentas juntas. Porque narices me sentía a sí respecto a vosotras dos? Supongo que nunca lo sabré en realidad.

Y con todo, llegó el verano y abandoné un poco la actividad. Y al volver a conectar, me di cuenta que todo había cambiado. Mi mentirosa ya no estaba. Y tu amiga estaba a punto de hacerlo. Para cuando llegó el día, las dos sabíamos que debíamos hablar. Si o si.

Empezamos con emails, no tardamos en llegar a los chats online y, en el momento menos pensado, conocí tu rostro. Y tu conociste el mío. Por primera vez, sentí que era algo diferente. Habían muchas cosas que nos unían, empezando por la edad y el signo del zodiaco.

Y bueno, hace poco menos de una semana, cumpliste años y eso solo puede significar un gran abrazo virtual desde el Mediterráneo hasta la otra punta del Atlántico.

No tengo muchas amigas por aquí en Blogger. En realidad soy muy tímida y, lo quiera o no, también lo soy bajo el teclado. Por eso aprecio que me hayas aceptado, de verdad que sí.

Y aquí estoy yo, en clase de Economía, tomando unos apuntes diferentes. Aunque para mí son más importantes estos que las subidas y bajadas de la bolsa.

Y solo te pediré que no me olvides, ¿vale?


-          Annie